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jueves, 1 de septiembre de 2011

Páginas de un Diario. Septiembre 2011: "La humildad de ser (I). El espejismo humanitario"





Dedicado a Alejandro Lorca. Socio Fundador y Primer Vicepresidente de la Asociación Achalay (2002 a 2004)



Recuerdo hace unos años una conversación que mantuve con mi hermano Alejandro previa al inicio de un viaje. Dicho viaje tenía por objetivo conocer algunos de los proyectos de cooperación que desde la Asociación estábamos financiando. 

Mientras terminaba de organizar mi equipaje, la charla derivó sobre nuestras propias inquietudes, nuestras dudas, muchas, y certezas, más bien pocas, que teníamos sobre el mundo de la solidaridad, sobre nuestra forma de ser y de actuar. Y lo más importante, sobre algo que nunca debíamos de perder: la humildad. 

Aquel encuentro terminó con una frase de Alejandro que desde entonces guardo como un regalo, un consejo que nunca debería olvidar, una lección que se resumía en una sola frase: "Ser héroe es muy fácil, pero ser buena persona es muy difícil". 

Es cierto, la simple idea de hacer una buena obra alimenta nuestro ego, recorrer grandes distancias para conocer realidades muy duras con el fin de ayudar e intentar mejorar las condiciones de vida de las personas mas desfavorecidas nos hace sentirnos mejor, pero, ¿amamos a ese ser humano al que ayudamos o amamos el hecho de atenderle?, ¿hacemos esto por ellos o por nosotros?, ¿esperamos gratitud de las personas que se benefician de nuestra acción?. Y sí, la esperamos, gratitud y agradecimiento, creemos que nos lo merecemos, sin darnos cuenta que, a lo mejor la persona a la que atendemos antes de víctima es un ser humano y que precisamente por ello, lo último que quiere perder es dignidad y orgullo. Y muchas veces ese gesto de gratitud no llega, quizás una mirada inquisitiva, un gesto que refleja un daño a veces difícil de reparar, una pregunta sin respuesta, una herida permanente, ¿porqué justo a esa persona le tocó nacer en determinado lugar y no de donde provienen las ayudas?, ¿porqué ellos están padeciendo y no aquellos que en este mundo globalizado intuyen que les tocó vivir en "el lado bueno"?, ¿porqué estar resignados a un destino que se les escurre de las manos mientras esperan la caridad de los demás?.

Contaba el escritor y cooperante Jordi Raich que la solidaridad es un lujo que existe mientras nos sabemos más fuertes y privilegiados que los perjudicados pero se esfuma cuando sentimos que los perjudicados somos nosotros.

Tenemos que empezar a asumir que el ser solidario tiene sus grandezas y sus miserias, aceptar la crítica continua, aceptar que a veces la solidaridad puede ser decepcionante, aprender a digerir nuestra vanidad, nuestro narcisismo y el creernos referentes morales ante la sociedad.

En el mundo de la solidaridad hay gente extraordinaria y honesta, que cumple una importante labor, pero no presupongamos que esa honradez y esa integridad no la tienen también otros colectivos. Este ejercicio de modestia, de humildad, de autocrítica mejor que de autocomplacencia, quizás nos ayude a entender que con nuestras acciones solidarias inicialmente no cambiamos el mundo, cambiamos nuestra percepción que teníamos de él, cambiamos nosotros. Y eso es un logro del cual hemos de sentirnos orgullosos. A la larga todos estos cambios apenas perceptibles redundarán en una ayuda más honesta, creíble, transparente, profesional y eficaz. Es lo menos que podemos hacer para intentar dar una vida digna a tantas personas cuyo futuro comienza al alba y termina al anochecer.



Francisco Lorca Ruiz
Asociación Achalay España


sábado, 23 de julio de 2011

Páginas de un Diario. Julio 2011: "Un descanso para volver con más fuerza"



Muy queridos Amigos

Es costumbre por estas fechas que, quien más quien menos, todos hagamos un poco de reflexión y tratemos de entender cómo hemos vivido el curso, cómo podemos mejorar, y cuánto de afortunados hemos sido por las compañías que hemos compartido.

Es costumbre, también por estas fechas, que trayendo al momento presente todas estas meditaciones, me acuerde irremediablemente de cada uno de vosotros, tanto de aquellos con los que ya tenemos un camino recorrido de años, como de aquellos otros con los que nos acabamos de encontrar y ya sentimos que queremos hacer juntos el resto del camino.

Y ése traerte a mi recuerdo, a mi momento presente, al momento presente de Achalay, se transforma en el ánimo sano de querer expresarte mi agradecimiento más sincero por todo lo que aún tenemos que compartir. Quiero, por eso, que sientas esta carta como pensada para ti exclusivamente, y dirigida exclusivamente para ti. Es así.

Ha sido un curso apasionante, maravilloso diría, no exento, ciertamente, de algo de vértigo y de pasajeras sensaciones de vulnerabilidad en el entorno de lo que hacemos. La situación que vivimos nos obliga a ser doblemente optimistas, y queremos serlo para reafirmar las convicciones que nos mantienen vivos cuando más necesarios somos todos, vosotros y nosotros.

Ha sido el curso de la consolidación del Proyecto de Madrid en San Blas, al que semanalmente acuden un centenar de niños a su acompañamiento escolar y al espacio en el que poder ser niños. Un espacio al que todos los días vienen decenas de adultos a intentar reorganizar su vida laboral y con ello su vida misma, y en el que recibimos a muchos inmigrantes desorientados de un centro cercano de Intervención de urgencia de Cruz Roja.

Mantener San Blas, el Proyecto Madrid de Achalay, es ya una necesidad social, una necesidad viva del barrio. Los institutos y colegios de la zona nos reconocen en nuestra actividad y nos piden colaboración. Los servicios sociales del ayuntamiento recurren a Achalay cada vez con más frecuencia como aliado en la lucha contra la exclusión del niño. La Comunidad de Madrid renueva su confianza en nuestro proyecto tras cada una de las inspecciones que nos envía. Las otras ONG´s del barrio nos visitan como referente de organización y como socio a la hora de compartir recursos con ellos en la medida concreta y siempre ajustada de nuestras posibilidades.

Mantener San Blas es muy caro. Sería casi imposible para Achalay si no considerásemos a las empresas e instituciones de Achalay como parte de nuestro proyecto. Con vosotros y de vuestra mano es un hecho que sí resulta posible hoy, y me atrevo a predecir que también mañana.

Achalay nació en el Sur de América y en las vivencias que allí tuvimos. Por eso seguimos allí, por eso somos parte de aquello y lo seguiremos siendo siempre.

Este curso seguimos adelante con la propuesta de ayuda a la nutrición infantil y a la preparación y formación nutricional de las “mamitas” de los cientos de niños de las comunidades campesinas del sur del Ande Peruano.

Llevamos de nuevo la esperanza, el saberse acompañado y el agua a la Comunidad de la Estrella en el Chaco Argentino, facilitando la vida a cientos de personas ofreciéndoles una nueva expectativa.


A unos cientos de kilómetros de allí, dentro del mismo Chaco, pero ya en Paraguay, reformamos y modernizamos las instalaciones completas de un internado de menores, de niños, de unos 70 niños.



No olvidamos en ningún momento a las familias y comunidades que nos necesitan para apuntalar su emprendimiento productivo de fabricación de lácteos en los valles ribereños de Lima.


Hemos tenido presente en nuestra actividad a las familias de la Formosa interior en Argentina, tratando de ayudarles a sobrellevar lo mejor posible las dificultades de todo tipo por las que vienen pasando desde hace décadas.

Tras varios años colaborando con la actividad de apoyo a la comunidad de Martí en Cuba y de la mano de las mismas misioneras, hemos saltado a Camerún, en el corazón de África para apoyar a la infancia en el seno de una nueva escuela nacida con vocación de afianzar la esperanza de su población.

Tenemos la enorme fortuna de seguir contando con ayudas específicas para mejorar la salud de muchos de los habitantes de Turkana, en Kenia, donde, como en el resto de lugares, soñamos con poder hacer más.

Por cuarto año consecutivo nos comprometimos con la propuesta de crear un hogar para los niños de la calle en Karatu, Tanzania, donde los resultados de una acción maravillosa, sostenida en el tiempo, son ya una realidad.

Son tantas y tantas las necesidades que vamos conociendo que nos sigue sabiendo a poco cada nuevo reto que asumimos y por el que nos entregamos. Al tiempo es tanta, tanta la satisfacción que experimentamos, que nos colma de alegría y nos renueva en el trabajo diario.

Ha sido éste el curso en el que hemos querido apostar de manera definitiva por la comunicación, por trasladar valores a la sociedad y tratar de asumir de esa manera una acción también transformadora de nuestro pequeño mundo.

Renovamos nuestra web, http://www.achalay.es/ trabajamos con intensidad para sacar adelante dos Blogs con el alma de achalay en los que tratamos de dejar por escrito y vivo, con mayor o menor fortuna, todo aquello que sentimos y todo aquello que vivimos.

Terminamos el curso auditando con brillantez nuestras cuentas y renovando nuestra titularidad de Utilidad Publica, mejorando nuestros procesos de trabajo y poniendo las bases para nuevos retos como el próximo análisis de Achalay por parte de la Fundación Lealtad o el Programa Amigo para nuestros socios y simpatizantes.

¿Y todo esto? Todo esto nace contigo, gracias a tí. Nace como fruto directo de la comprensión, del ánimo, del cariño y de la ayuda concreta que nos brindas. Lo compartimos contigo, lo cuidamos a tu lado y nos conjuramos para mantenerlo, y en la medida de lo posible, para hacerlo crecer.

Achalay es una Gran Pasión al servicio de un gran Ideal.

Muchas Gracias por toda tu ayuda, por tu generosidad, por tu palabra amiga, por tu abrazo y por hacernos llegar al corazón de mucha gente.

Desde lo más profundo del mío y en nombre de todo el Equipo, te deseo un feliz descanso, unos días de verano maravillosos en los que puedas disfrutar de tus seres queridos y de ti mismo.

Nos vemos en septiembre.

Te mando un fuerte abrazo.


Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

miércoles, 1 de junio de 2011

Páginas de un Diario. Junio 2011: "Ideología y Esperanza"


Las cosas no son como son, son como somos. Como las vemos y como las vivimos. Siendo como somos y viendo como vemos, pocos de nosotros imaginábamos un arranque de siglo XXI tan cargado de revoluciones sociales, quizás porque ninguno imaginábamos una catarsis económica de la magnitud de la sobrevenida.

No es exacto decir que el mundo ha cambiado. Lo correcto es entender que el mundo está cambiando, que permanece en un cambio continuo, quizás en el más frenético de toda la historia y seguro que en el más expuesto, y a la vista, que los del resto de la historia.

Vivir en lo inmediato y acceder impasibles a la ilimitada universalización del conocimiento humano, son probablemente los dos signos evidentes y más representativos del cambio de mundo, y quizás de época. Dentro de no demasiado tiempo los niños estudiarán los puntos de inflexión de la historia y recordarán la caída del imperio romano, el descubrimiento de América, la revolución francesa y seguro, seguro, la llegada de Internet a nuestras vidas de cada día.

Las cosas no son como son, son como somos. Las revoluciones no son como éramos antes, son como somos ahora. No me pregunto por las causas que han desmaquillado la verdad del Islam entendido como política porque con más o menos acierto todos las intuimos. No me llama la atención nada de lo que representa el movimiento 15M, quizás me extraña lo que ha tardado en llegar el relativo estallido social que representa y que sociólogos y entendidos esperaban hace tiempo.

Sin embargo algo desentona, algo es nuevo, algo llama nuestra atención hacia un aspecto hasta ahora bien presente en nuestras “expectativas revolucionarias”. Falta algo. Un algo que aparece entre interrogantes en los diarios, en las noticias, en las tertulias de pincho de tortilla y caña del medio día. Un algo que genera mucha especulación y mucha más erudición y, por supuesto, algún “hazme caso que yo entiendo de esto”.

¿Quién se está moviendo?, ¿Quién ha iniciado cada movimiento?, ¿de quién son las ideas que inspiran las revueltas? ¿Quién levanta una bandera, nos dice unas palabras o declara la guerra al mismo Gadafi?

De un ser humano nace una idea y de ella un proyecto que compartido se comporta como un movimiento. No hay origen, no hay una ideología, no hay un líder. No tenemos nada de lo necesario para armar una revolución y sin embargo se vienen sucediendo en los últimos meses.

Ahora sí. Ahora se mueren las ideologías. Internet les ha puesto fecha de caducidad. Nuestras nuevas revoluciones ya no descansan en ellas porque ahora es tiempo de los ideales y éstos han dejado de necesitar de aquéllas. La Justicia, la Paz y la Libertad corren por la red sin necesidad de interpretación de ideólogos. Todos sabemos lo que son y muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo y nuestro mundo, saben muy bien lo que cuestan.

El Ideal se convierte en el motor de la revolución y la red en el campo de batalla. ¿Y nosotros? Nosotros tenemos la posibilidad de estar antes, durante y después de cada paso. Los ideales viven en las personas, nacen en ellas y ellas los mantienen.

La solidaridad no es una ideología, es la defensa práctica de la igualdad y de la justicia, que son ideales puros. ¿Y Achalay? Achalay es una gran pasión al servicio de un gran ideal. Así, resulta que juntos tenemos lo que necesitamos para “nuestra revolución”, para cambiar el mundo o al menos un poco del mundo, esa parte que tenemos más cerca.

Por fin podemos hablar un poco menos de ideología y un poco más de Esperanza.


Ramón Pinna
Asociación Achalay España

domingo, 1 de mayo de 2011

Páginas de un Diario. Mayo 2011: "Cantabria, tierra de indianos"


(Texto Año 2004)

Ahora quizá se respira mejor, pero hubo un tiempo en el que por estos lares las cosas pintaban difíciles y hubo quiénes tuvieron que abandonar casa, tierra y familia y marchar allende los mares buscando nuevos horizontes para sus sueños, buscando oportunidades y trabajo, buscando la vida que acá se les negaba a estas personas.

Como las aguas de los ríos que siempre regresan a su cauce, no importa cuan lejos se haya desviado el caudal, acababan por volver a sus pueblos natales, desde Cuba, desde Méjico, desde Argentina, los lugares en los cuales se habían establecido, con mayor o menor fortuna, y al regresar necesitaban demostrar a sus convecinos que habían triunfado, estas personas tenían una peculiar forma de comportarse, desde el famoso "vino para todos" en la tasca del pueblo, pasando por su extravagante forma de vestir, guayaberas y sombreros de paja, y por su potentes y lujosos automóviles.

Los haigas, estos hombres, además, construían lujosas mansiones, con la consabida palmera al frente, pero también fueron benefactores y mecenas, con sus aportaciones se construyeron en los pueblos de Cantabria hospitales, casas consistoriales, escuelas y con su plata se remozaron iglesias, eran los indianos, de ellos apenas queda nada, el recuerdo de alguno en la memoria de los más viejos, placas conmemorativas en las escuelas, y algún monumento, sus mansiones son casi todas hoteles rurales, y pocos saben que el hospital "Marqués de Valdecilla" fue promovido por un indiano, Don Ramón Pelayo.

Sirva este homenaje para los hombres y mujeres que construyeron su vida en América y que nunca dejaron de amar su tierra.

Yolanda Rodríguez Villegas

viernes, 1 de abril de 2011

Páginas de un Diario. Abril 2011: “A nadie le es lícito permanecer ocioso”


Querido Socio, Querido Amigo

Vienen estas líneas en formato de editorial para un Blog al que llamamos “algomaravilloso”, el Blog de Achalay. Quieren ser, sin embargo, una llamada, una reflexión, una forma de hablarte en primera persona.

No suenan por eso en clave de reflexión. Pretenden ser testimonio directo de lo que podemos testimoniar sin mayor pretensión que la de compartir, con cada uno de vosotros, lo que sabemos. Lo que sabemos por que vivimos, por que compartimos desde Achalay como realidad que queremos transformar con toda humildad y con toda energía.

La Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2011, nos puso delante de los ojos una realidad que en sí misma transforma nuestro mundo, el mundo en el que vivimos. Valores o tendencias nos hacen recordar a todos que cada uno de nosotros ya conocemos a alguien que vive en primera persona el drama del desempleo. El dolor de ser madre o padre de familia y no poder salir de casa cada mañana para traer lo necesario, no más que lo necesario, para que nuestros hijos puedan vivir.

El ya Beato de la Iglesia Católica, Juan Pablo Segundo, nos decía, a creyentes y no creyentes, que “Nuevas situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos. Si el no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aun más culpable. A nadie le es lícito permanecer ocioso”

Los expertos en el ámbito de lo social sostienen, prueban y demuestran que el mayor factor desencadenante de la exclusión social, es el paro, el desempleo. El itinerario es sencillo de trazar y dramático de imaginar. Lo normal es que el desempleo prolongado genere una frustración importante, con ella una total falta de aceptación personal y la merma del necesario autoconcepto que nos motiva para seguir adelante.

La pérdida de la confianza, y con ella de la esperanza, condiciona nuestra capacidad de relación con los demás, empezando por los más próximos, por los nuestros, por nuestras propias familias.

El embrión de la exclusión social comienza por no poder estar en donde estaba o como estaba. Comienza por no poder ser quien era en donde lo era. El peso de la responsabilidad familiar se hace insostenible y es fácil que proliferen las diferencias, las dificultades y las situaciones de conflicto sostenido. La falta acuciante de medios, de respuesta a los seres queridos, de indefensión ante un mundo que zarandea a la persona, empiezan a entretejer fórmulas de evasión que terminan por destruir a la persona y a su unidad familiar.

Esta secuencia no es una exageración. Cualquiera de nosotros podría jugar a imaginarla y sería capaz de hacerla en su formato, con el mismo desenlace probablemente.

Solamente el concepto latino de la Familia que arraiga y se vive en España y en Latinoamérica es capaz de soportar, como red de seguridad, la caída de aquellos individuos que tienen la fortuna de tenerla, de vivirla.

Achalay quiere ser Familia y pelear por la Familia. Su compromiso es absoluto en la medida de sus posibilidades y destinará hasta el último de sus recursos y su imaginación en apuntalar situaciones de emergencia tanto en Madrid, en el centro de San Blas, como en terceros países con niveles de necesidad incluso superiores.

Trabajar con los niños y educarlos, invertir en sus padres, favorecer su acceso al trabajo, acompañar a la familia ofreciéndole soluciones parcialmente asistenciales y completamente orientadas a la prevención de la exclusión, son las propuestas de nuestra asociación. Son las palancas que tenemos para mover este mundo y cambiarlo de posición.

De tu mano. Solamente de tu mano. De tu estado de alerta, de tu nivel de compromiso. De lo que seas capaz de imaginar o proponer. De las oportunidades que vislumbres por extraordinarias que te parezcan, de ese paso al frente que puedas dar en nuestro nombre. De la oportunidad de conseguir que otras personas nos ayuden. De participar en foros y reuniones y hablar de Achalay, de jugártela por nosotros, por ti y por ellos, y de pedir ayuda en nuestro nombre. De todo eso, y solamente de eso, dependemos.

Gracias a ti movemos recursos y hacemos milagros con nombres de niño y apellidos de familia que aún aguanta. Gracias a ti nos movemos, estamos vivos, creemos en nosotros y seguimos adelante.

Por eso, ésto, no es un editorial, no puede serlo. Si el enemigo fuera otro, esto sería una arenga, pero como es el que es, esto es un reclamo, es un grito de necesaria esperanza por compartir, es y quiere ser un movimiento sincero a tu conciencia.

Si ya estás con nosotros, y con todo, por favor no aflojes ahora. Si todavía puedes algo más, dalo, no te lo guardes.

Puede que comulgues o no con Juan Pablo Segundo, como quizás te suceda, o no, con otros muchos referentes sociales que en el mundo han sido, de un color o de otro. La Idea del Bien es mayor y más grande que todos ellos, seguro, Y en ella te pido que pienses, por que para ella se escribieron estas líneas.

“Si el no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aun más culpable. A nadie le es lícito permanecer ocioso”

Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

martes, 15 de marzo de 2011

Páginas de un Diario. Marzo: 2011 "Odisea en la Tierra"


Cubría la distancia entre Valencia y Madrid a bordo de uno de los iconos del desarrollo humano. Galopaba en el “Caballo Ganador” del AVE tras una intensa jornada de trabajo y pensaba en la fantasía de un hombre moderno, que vive en la tierra sensaciones parecidas a las que experimentan los aventureros del espacio. ¿Se imaginaba algo así el que hizo aquella película que empezaba con unos monos jugando a no se qué con unos huesos al ritmo de “Así hablaba Zarathustra”?

¿Qué son unos años arriba o abajo al poner una fecha cuando ya se ha hecho historia? A estas alturas de la película posiblemente el mismo Kubrick no sepa por qué puso como nombre aquello de la Odisea en el Espacio, o por qué eligió como año de referencia el 2001. ¿Y si le hubiera dado por poner el 2012?

Si me preguntara a mí, le diría, “Stanley, tu año es el 2012, tenlo por seguro”. De hecho, cuentan los libros de aventuras que los Mayas, auténticos sabios de la interpretación cósmica, fueron capaces de predecir un apocalíptico fin del mundo para el año que viene… ¿Qué mejor Odisea?

Pisaba Madrid en algo más de hora y media y camino de casa sonreía tranquilo al recordar todas mis divagaciones. Desde luego, me dije, si bien el efecto del trabajo sobre el ser humano es positivo, el exceso puede ser altamente nocivo, perjudicial en general y generador de problemas de salud mental que muevan ciclos de pensamiento absurdo como el que acababa de sufrir, o protagonizar…

O no. ¿O no era tan absurdo todo aquello? En cuestión de unas semanas el mundo se ha partido en mil mitades y por imposible que parezca, cada una distinta de las otras.

El mundo se ha roto en Japón. Hemos vivido en directo como le salen cicatrices a la tierra, como se arruga nuestro plantea, y cómo el ser humano se convierte en el endeble juguete que trata de no ser cada día.

El aire se ha roto en Fukusima. La seguridad del hombre se rompe en mil pedazos cuando ni siquiera puede hacer lo único que de verdad hace en automático, respirar.

Primero Túnez, luego Egipto, el Yemen, Qatar … y por fin Libia. El mundo árabe salta también por los aires, se rompe en otros mil pedazos ante los ojos de todos y seguimos su deriva al instante en las aceleradas Redes Sociales. ¿Qué paso?

Todos queremos pensar que la Libertad tiene su momento y su lugar. Todos sabemos que posiblemente quién más dispuesto está a dejarse la vida por ella, es quien no ha llegado a conocerla. Despierta por igual simpatía y recelo, a todos nos queda la duda razonable de que no se trate de un movimiento programado por el islamismo radical.

¿Y si fuera así? ¿Y si occidente le hubiera segado los pies a un tirano-asesino para allanar el camino de los Mujaidines de Al Qaeda? No tardaríamos mucho en ver el resultado. El frágil equilibrio del Mediterráneo podría ser lo siguiente en quedar, igualmente, hecho añicos.

Está claro que La Odisea es hoy. La Odisea del Ser humano que apueste por el Ser Humano se vive ahora en un sin fin de fronteras y barricadas. A los ojos de Kubrick 2001 no es lo mismo que 2011. A los ojos de la Historia, sí. La Odisea es aquí y ahora. No es en el espacio y no acabará en noventa minutos de largometraje. Y requerirá lo mejor de cada hombre para que el mundo no “termine” en 2012.

Ya no vale ponerse de perfil. Quizás ni siquiera sean válidas posiciones que antes me podían parecer inteligentes, imaginativas, equilibradas. Posiciones que yo he compartido, que he defendido como mías, a veces como propias. Posiciones de tertulia de barra en las que se recurre a lugares comunes más o menos bien adornados, con aquello de en todo hay algo bueno y en el término medio está la virtud. ¿Tendría valor Aristóteles hoy para repetir la cita que le mandó al ”estrellato”? Lo que vivimos hoy, en todos los órdenes sociales, y desde la perspectiva que tenemos de la defensa del ser humano, ¿puede considerarse como “de término medio”?

No se trata solamente de hacer cosas buenas o de ser un correcto ciudadano. No se trata, a mi modo de ver, ni siquiera de ser buenas personas. El mundo ya se le escapó de entre las manos a gente muy buena, a mucha gente muy buena.

Lo que tenemos que hacer, mientras queden fuerza y voluntad, se parece más bien a una malla tejida con nuestras propias manos. La red que asegure a nuestro planeta en el vacío, a nuestro mundo; que asegure la vida y el futuro de nuestros hijos y de los suyos.

Creo que no valen medias tintas, Amigo. Nos jugamos mucho, demasiado diría yo, como para andar con equidistancias. Estamos hablando de la Vida y de los valores que la soportan para nosotros, la Justicia, la Libertad, La Paz, la Igualdad de las personas. Ése es nuestro mundo y eso es lo que nos estamos jugando en muchos frentes. En la política, en la sociedad, en la educación, en la solidaridad, en el mundo del trabajo, en las catástrofes naturales o en las convulsiones políticas.

Por frágil que parezca, el suelo que pisan los japoneses puede resultar mucho más firme que el pilar de la libertad, de la justicia y de la igualdad, en la vida de los seres humanos de nuestro tiempo.

Es tiempo de Odisea, la Odisea de 2011, y en el diccionario de nuestra lengua significa “Viaje largo, en el que abundan las aventuras adversas y favorables al viajero”. Es tiempo de dar un paso adelante, de tomar posiciones, de errar en nuestra apuesta si es preciso. Es tiempo de acciones definitivas, renovadoras del mundo y de sus habitantes. Achalay ya vive y quiere vivir en esa Odisea y te invita a que la vivas a nuestro lado.

¡Ay los Mayas ilusos! decía una buena Señora en la cafetería…¿El fin del mundo en 2012? A este paso no llegamos para verlo…


Ramón Pinna
Presidente Achalay España

miércoles, 9 de marzo de 2011

Páginas de un Diario. Marzo 2011: "Como ser mujer… y no morir en el intento"


No conocíamos el dato exacto, pero en una encuesta publicada ayer, con motivo del Día Internacional de las Mujeres, resulta escalofriante:

Más de 2,30 millones de mujeres afirman tener una discapacidad, frente a 1,55 millones de hombres. Las tasas de discapacidad de las mujeres son más elevadas que las de los hombres en edades superiores a 45 años.
Impresionante.

Si ya de por sí la mujer siempre está en desventaja frente al hombre, por los rasantes del género y la perversa educación tradicional que desplaza a la mujer a la tarea de madre y sirvienta, que una mujer –además- tenga una discapacidad agrava su índice exclusión a cuotas preocupantes. Una vez más, la mujer resta. No suma. Si a una mujer le cuesta el doble demostrar su valía, su capacidad, su desempeño en tareas que siempre se han asignado al hombre, al añadir en su currículo vital el estigma de la discapacidad, ésta se convierte en un ser casi relegado a la conmiseración y a la duda de si, tanta dificultad, podrá revelarse frente a la adversidad de los tiburones empresariales.

Una vez más, estas dudas se responden cuando trabajas con personas, con mujeres con discapacidad.Convivo, trabajo y tengo como amigas a una pequeña representación de esa cifra de mujeres con diversidad funcional. Tengo la suerte de tener como compañeras (y como jefa/s) a féminas con tanto carisma, inteligencia, don de gentes, sabiduría, empatía y poder de seducción (en ambos sentidos de la palabra), que trabajar con ellas es, ha sido (y espero que siga siendo) una auténtica lección de humanidad, de gestión empresarial, de formación académica, de valentía y de generosidad. Y no solo son excelentes profesionales, sino que además, son madres, esposas y compañeras.

Mis amistades también se nutren de decenas de mujeres con discapacidad en las que la minusvalía, ese grado porcentual que las instituciones se empeñan en tasar en cada uno de nosotros, pasa a un tercer, cuarto plano de interés, porque para mi no es importante. Para mi lo que importa es que me ofrezcan, cada día, y gratis, lecciones de vida. Ellas me han enseñado que el deseo está por encima de las barreras, de los límites que muchas veces nos ponemos. Porque el límite se debe concebir como una prueba a superar, a saltar, como un paso más que, como eternos bebes que aprendemos hasta que morimos, se puede y se debe dar para alcanzar la deseada realización como persona, como amigo, como pareja, como hijos, como padres, como compañeros…Ellas son piezas de este engranaje que los mal llamado hombres (aquellos que son tan cobardes que tienen miedo de la poderosa aura femenina y la aplastan demostrando su machismo heredado y su misoginia), quieren anular por completo. Aquellos varones que miran el culo o las tetas antes que la inteligencia o un CV brillante; aquellos que imponen su poder como jefes máximos ante la cultura de que la libertad de la mujer comienza cuando se le amplia la cocina; de esos animales primitivos que aún piensan que ellas tienen que estar a sus órdenes y que, el mundo al revés, es el inicio de la hecatombe empresarial. Y yo me pregunto: ¿Ha quebrado alguna empresa presidida, dirigida o creada por una mujer? En Google no sale nada, así que debe ser que no.

Celebramos un 8 de marzo más. El Día Internacional de las Mujeres se llena de actos, de buenas intenciones, de palabras, manifiestos… pero no de obras. Un ejemplo: me invitan a un acto público para conmemorar dicho día. El evento se organizó en un espacio sin ascensor, un segundo piso de un fastuoso recinto institucional. En el acto no se solicitaron intérpretes de lengua de signos. Los discursos no se subtitularon. El evento obvió por completo a esas dos millones trescientas mil mujeres que son parte de esta sociedad.

Si las mujeres no hacen nada por ellas, si las mujeres no se acuerdan unas de otras… no me extraña que el tiburón acabe devorando a la dorada.

Jesús González
Asociación Achalay España

martes, 15 de febrero de 2011

Páginas de un Diario. Febrero 2011: "¿Dónde está la autoridad?"


Soy espectador habitual al programa de Eduard Punset “Redes” y de vez en cuando, navego por su Web para refrescar concepto o ideas o para recomendar algún programa a mis amigos o compañeros de trabajo. En uno de sus programas, abordaban el interesante tema de “aprender a ser padres”. Y es que tenemos que tener claro que, igual que un niño no viene con el libro de instrucciones bajo el brazo, ser padres implica una serie de aptitudes y actitudes que, por ende, no tienen que ser implícitas en la enseñanza que nos han trasmitido nuestros padres, sino en valores (nuevos o ancestrales) adaptados al momento, al niño y a su circunstancia.

En resumen Punset nos quería transmitir la siguiente idea:


Lo que hemos descubierto -y esto todavía no se sabe en la calle de manera

suficiente- es que, una gestión deficiente, privada de cariño y de inteligencia, de las emociones de un niño, en edades muy cortas, incide de manera muy directa en el comportamiento de este niño cuando es adulto. www.eduardpunset.es/blog

Tras ver los 30 minutos del programa, el experto Jay Belsky tampoco aportó muchas fórmulas o soluciones para tomar nota, pero el tema me parece muy interesante ante ciertos hechos que estamos viendo en un país que, en lo que se refiere a la educación de nuestros jóvenes, se desmorona a marchas forzadas. Y quizás sea un caso extremo, pero cuando oigo que el presunto homicida de la niña Marta del Castillo, recibe cartas de apoyo y de consuelo de jovencitas enamoradas de su cara de niño bueno, siento arcadas. ¿Cómo se puede tener compasión, admiración o flechazo ante semejante monstruo? ¿Es que esas irresponsables adolescentes son incapaces de pensar que ellas podían haber sido “Marta” y por tanto no celebrar en su vida ni un solo cumpleaños más? ¿En que sociedad estamos viviendo que no se sabe educar a nuestras generaciones futuras?

Pero casos más “de andar por casa” me llevan a la sorpresa de la excesiva protección con la que los padres de nuestras edades (30 a 45 años), veneran, miman y protegen a las y los jóvenes de hoy en día. Es como si las madres y lo padres tuvieran esa sensación de que cuanto más les des, más vas a recibir…, como si aplicaran una teoría a la inversa de que, a mayor cebo, mayor fidelidad y por tanto, mayor hambre.

Si nos ponemos a medir la clase media actual, con o sin hipoteca, todos sus hijos tienen móvil, PC, conexión a Internet, MP3, videoconsola y paga, y todo por el mero hecho de estar a la altura de el de al lado, del compañero de clase, o del hijo del vecino del quinto. No les ha costado nada. Ni siquiera el aprobado, una buena conducta, o un expediente impecable. No. Todos lo tiene por que sí. Y si bien tampoco es muy lícita la teoría de la compensación, creo que ante esta hecatombe moral, la recompensa por el esfuerzo es justificable. Como decían en la serie Fama (la de los 80, por supuesto, no ese engendro de ahora): “la Fama cuesta, y aquí es dónde vais a empezar a pagar… ¡con sudor!”. ¿Qué les cuesta ahora a nuestros jóvenes vivir? Nada. Sobrevivir…, pues a las peleas entre tribus urbanas y poco más. Bueno, a los que están conviviendo con la diferencia bastante más, porque esos chicos y chicas gais, lesbianas, inmigrantes o con pocos recursos, el resto, son injustos por naturaleza.

José Antonio Marina, en su libro “La recuperación de la autoridad”, comenta que los niños tienen que asumir que es necesario que el chico/a tiene que sentir, padecer y asumir que sus deseos pueden frustrarse, y que la autoridad no está en el ordeno y mando, sino en quien comunica respeto (declaraciones sacadas de una entrevista publicada en “La Vanguardia”). Ahora bien ¿y si se pierde el respeto a los que tienen que comunicar esa obediencia? Un alto porcentaje de padres jóvenes no saben transmitir, comunicar obediencia, respeto. Pero tampoco afectividad porque se pagan las emociones, y los jóvenes las saben cobrar caras.

El caso es que me preocupa, como profesor/maestro, el cariz que están tomando las cosas y el poco interés, respeto, educación, moralidad y maneras que respiran nuestras juventudes.

¿Dónde está el error? ¿En los padres, en los educadores, en los medios de comunicación? Dejo abierto en tus comentarios una guía para encontrar soluciones porque ahora, como dijo Tagore: “Hacer preguntas es prueba de que se piensa”.

Jesús González
Asociación Achalay España

martes, 1 de febrero de 2011

Páginas de un Diario. Febrero 2011. "Es Tiempo de Revolución"


Los antiguos pobladores de nuestro planeta no diferían mucho de nosotros. No debemos pensarnos superiores. Cada paso de aquellos hombres y aquellas mujeres hizo, de cada uno de los miles de años transcurridos desde su existencia, un puente hacia la modernidad. Por el camino quedaron muchas cosas y vinieron otras muchas. Con todo, un hombre hecho a sí mismo en sus costumbres y en sus hábitos. En sus sentimientos y en sus emociones.


Estos mensajeros de la historia tenían una costumbre a veces olvidada en nuestros días… Contemplar e Interpretar los signos de los tiempos. Vivir cada día sin interpretar lo que nuestro tiempo nos depara es perder la oportunidad de transformar nuestro mundo y nuestra sociedad.

La llamada de Achalay llega de la mano de una reflexión serena. Combina la acción concreta y la urgencia de la misma. 365 días para cambiar el mundo. Por supuesto que tenemos más tiempo, pero cada día que pasa trae consigo la pérdida de una oportunidad para progresar, para mejorar. Visto de otra manera, cada mañana que amanece abre la ventana de la transformación.

Y la opción es de cada uno. Achalay te invita y te propone, te anima a ser el protagonista de la historia de tu vida y de tu mundo. Achalay te propone una revolución silenciosa pero definitiva, en la que las barricadas sean tus gestos personales de cambio y las escopetas vengan cargadas de voluntad y esfuerzo.

Súmate. Interpreta tú mismo los signos de los tiempos que vives. Asume tu parte de responsabilidad y mejora, y crece y desafíate a ti mismo para que el cambio se inicie en ti.

2010, el primer año de una década que será definitiva en la historia moderna, terminó con paradojas que rozaban el sinsentido, la extravagancia, el surrealismo. Nuestro mundo reconoce el mérito de personas que han entregado sus vidas a un ideal. Tienen especial significado y repercusión los referidos a la Concordia, a la Paz, lo que en sí mismo es ya contradictorio. Reconocemos y admiramos sobremanera a los hombres que luchan por otros hombres, por la igualdad, por la justicia, por la Paz. El resto de los premiados suelen ser desconocidos y suelen quedar en el anonimato. Siendo maravilloso el trabajo de unos y el reconocimiento de todos, ¿No es en sí mismo un signo de nuestro tiempo?

En diciembre se entregaron en Estocolmo los Premios Nobel y en Estrasburgo los Premios Sajarov a la Libertad de Conciencia. Si bien es cierto que Fariñas y Liu Xiabo no eran antes conocidos, hoy son símbolos universales. Ambos privados de libertad, encerrados entre rejas, negados como personas. Medio mundo premia la lucha por la libertad y por la Paz y lo hace en hombres anónimos antes, que ahora se apagan en la sombra de una celda en el otro medio. Y paradójicamente, medio mundo mantiene relaciones y negocios con ese otro medio y pocos dicen algo… No es un signo de los tiempos. Los tiempos nos están gritando.

Quedan apenas 4 años para la consecución de los objetivos del milenio y el mundo, nuestro mundo, está cada día más lejos de aprobar el examen. Conocemos las preguntas y las respuestas. ¿Entonces?

No esperes que venga nadie a cambiar todo. No pienses en que los estados o los gobiernos pongan los medios necesarios. No va a ser así. Tú eres el medio. Tú, la única herramienta transformadora. Y tú, quien motive y anime a otros a seguir tu trabajo, a compartir tu revolución. Nosotros iremos a tu lado. Contamos contigo a nuestro lado.

Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

sábado, 1 de enero de 2011

Páginas de un Diario. Enero 2011 "La Libertad de Ser"


El voluntariado no se puede definir, el voluntariado no es, se siente. Pero el voluntario debería reunir, dos cualidades, la primera es libertad: la libertad de elegir, elegir sobre su vida, elegir entre hacer y no hacer, y de eso se deriva la segunda característica, la responsabilidad, ya que debe ser responsable por lo elegido.El voluntario elige, libre y responsablemente, donar su tiempo y su trabajo a una causa, y debe tener en cuenta que eso no significa que sea imprescindible para la comunidad por la que ha decidido trabajar, no, debe tener en cuenta, que su presencia significa un intercambio de vivencias, de experiencias, significa que la comunidad se va a beneficiar, y significa que el voluntario va a aprender, significa interculturalidad, significa dar sentido de verdad a la palabra solidaridad...significa redescubrir la palabra utopía, Serrat decía que sin utopías la vida sería un ensayo para la muerte, y es así, debemos creer, debemos luchar por las utopías y apostar por la fuerza que cambie la realidad, esa fuerza reside ni más ni menos que en nosotros mismos, nosotros somos la acción transformadora del presente y también del futuro, somos los únicos que con nuestra voluntad (voluntad=voluntariado), podemos hacer que se modifique lo que está mal, no podemos dejárselo a otros, no debemos...

Cuando nos abrimos al mundo, cuando somos capaces de ver más allá del reducido espacio que ocupamos cada día, cuando somos capaces de sentir lo que les sucede a los demás, hermanos, amigo, desconocidos...entonces es cuando sentimos que podemos hacer algo más, que nos toca aprender y que nos toca enseñar lo que ya hemos aprendido, es una experiencia enriquecedora, es dar y es recibir, es lo justo y es lo necesario, es un camino que debemos caminar, nosotros escribimos la Historia, nadie más, así que podemos escribir una bella Historia, caminemos juntos...

Con la palabra Voluntariado se puede hacer un acróstico:

Valentía, para decidirse
Organización, tener las cosas claras
Lucha, para la transformación
U(h)mor, no es falta de ortografía, es necesaria la risa
Naturalidad, tenemos que mostrarnos como somos
Tesón, y fuerza toda
Amor, nos tiene que sobrar
Rebeldía, se da por supuesta
Inconformismo, idem de idem
Amistad, por encima de todo
Dar, nuestro tiempo, dar nuestro trabajo
Ojos, y oídos, para ver, para escuchar

Yolanda Rodríguez Villegas
Asociación Achalay España

lunes, 1 de noviembre de 2010

Páginas de un Diario. Noviembre 2010: "Claves de ayer y de hoy"


Terminábamos octubre con más preguntas que respuestas, con la incertidumbre dando sombra a un panorama supuestamente antagónico entre oriente y occidente a la hora de concebir la cooperación y el trabajo en pos de los más necesitados.

De haber dos lados, dos orillas, cosa que no es ni clara ni segura, la paradoja se acomodaría en cada una de las dos. En Oriente, al convivir regímenes inmensamente ricos con poblaciones tremendamente olvidadas. En Occidente, floreciendo formas de acción e intervención modernas con posibles raíces existenciales en un pensamiento social cristiano del que no se tiene conciencia o voluntad de tenerla.

Internet es la biblioteca universal de nuestro tiempo, pero no es la puerta del saber.

Hace más de diez años conocí a un tipo extraordinario, que lo era y lo es por su extraordinaria forma de entender la vida, de vivir la suya y de profundizar en el conocimiento y la entrega al ser humano. En muchas ocasiones he compartido con él dudas y razonamientos y siempre he salido “ganador”, por que siempre me he llevado mucho más de él que lo contrario.

Posiblemente, por su propia naturaleza, por lo complejo del ser humano y por lo abstracto del concepto en sí, el Hombre no llega nunca a la Verdad. Pero sin duda, la aproximación a ella le llena de luz, de entendimiento y de seguridad. Le ofrece una perspectiva nueva y sorprendente.

Así que le pregunté a Demetrio, a mi amigo, si bajo su punto de vista existe algo en el disco duro del hombre de hoy (oriental y occidental) que pueda explicar las aparentes distancias entre ambos mundos a la hora de trabajar la Solidaridad. De su mano, de su conocimiento entendí alguna clave sencilla que podría acercarme a la verdad.

“Los occidentales, por lo general, tendemos a considerar que nos corresponde transformar la realidad. El problema es que no nos ponemos de acuerdo en qué transformación ha de darse: si la que pienso yo o la que piensas tú. De ahí vienen muchos problemas. Somos voluntaristas, casi siempre estamos insatisfechos, lo cual no es malo, pero a veces nos impide apreciar lo que la vida ya nos dio”.



“El afán occidental de transformar la realidad nos hace «colonizadores»: pensamos de una manera y nos creemos que el modo como pensamos es la verdad. Por eso nos convencemos que nuestra «misión» es implantar lo nuestro por doquier”.

Algo aparentemente tan sencillo de entender, está detrás del frecuente desacierto de Gobiernos e Instituciones Occidentales (ONG´s, Fundaciones…) a la hora de gestionar sus buenos fines. De un tiempo a esta parte, por fortuna y por el trabajo de muchas personas con gran conocimiento de base, Occidente va entendiendo que la clave del Desarrollo de los países en necesidad viene obligatoriamente del ejercicio y el protagonismo de sus propios ciudadanos, de la gente de la zona, del entendimiento y el respeto a sus costumbres y a su forma de entender la vida.

“Por su parte, los orientales, generalmente, consideran que el principal desafío de la vida es aceptar la realidad y encontrar el lugar que a cada cual nos corresponde en ella. Son más contemplativos. Desde ahí es desde donde puede afrontar creativamente la vida”.

“Los occidentales pensamos que nos hacemos mejores haciendo cosas buenas. Los orientales hacen otra apuesta: sólo si nos transformamos interiormente podremos hacer auténticamente el bien”.

Esto no es ni de hoy, ni de ahora. Esta forma de interpretación del Hombre y de la Vida está ya en el código genético de la cultura de ambos mundos. Puede ser fuente y origen de una vocación más expansiva y de acción en occidente y más introspectiva y de reflexión en oriente.

“Lo ideal sería que ambas perspectivas pudieran ser conjugadas, no en una síntesis, sino en una integración que permitiera articular ambas perspectivas”.


“En este sentido y ante la cuestión de si en la génesis de los movimientos sociales occidentales podemos encontrar trazos de espiritualidad cristiana, la respuesta parece clara. El Evangelio propone la síntesis mencionada cuando invita a la conversión, que es una transformación de la vida por el encuentro con Jesús, que nos hace ver las cosas de otra manera, que nos cambia el corazón y en el mismo sentido nos exhorta a la acción de Amor con el prójimo, con el próximo”.


Tras leer las líneas de mi Amigo, algo al menos me queda claro. Esté donde esté cada uno, la idea del Bien es, en sí misma, universal e incuestionable. Inherente al ser humano, grabada en su conciencia desde su nacimiento. Es infinitamente más poderosa que cualquiera de las manifestaciones del mal en el mundo.


Sin ese código genético, sin esa Ley natural de buscar el Bien para los demás, el ser humano no existiría, más allá de los esfuerzos que en ocasiones hacemos los unos con los otros por amargarnos la vida o acabar con la del vecino.

Somos como somos. Comprenderlo, aceptarlo y transformar lo necesario nos enriquecerá. Estamos y vivimos en el Occidente del Siglo XXI. Nuestra sociedad se asienta sobre una cultura, sobre unos orígenes y sobre un entendimiento del mundo que la matizan y la condicionan.

Hemos optado por un camino, el de la entrega y el compromiso con los más necesitados, con los más pobres, con los más débiles. No es tiempo, ni nosotros lo tenemos, para preguntas y debates. ¿Y Oriente? Oriente guardará y cuidará de Oriente. No debe ser clave de interpretación. Si Oriente no existiera, ¿cesaríamos en nuestro empeño de transformar y mejorar el mundo?

Indudablemente no. El valor de las obras buenas que hacemos no se mide por la comparación con las que pueda hacer otro. Las obras buenas, son buenas en sí mismas.

Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

viernes, 1 de octubre de 2010

Páginas de un Diario. Octubre 2010: "Oriente y Occidente"


Vivimos el mundo y los tiempos más complejos que ha conocido la Historia de la Humanidad. No tanto por la “vida inmediata” a la que nos sometemos, consecuencia de una tecnología que lejos de estar a nuestro servicio, nos somete por inmersión, como por un síntoma o dolor que ya es seña de identidad de nuestro momento.

Uno de los fracasos del ser humano de actual, quizás el más alejado de una fórmula acertada de solución, tiene como causa primera la distancia que vamos tomando respecto a la Verdad. Ésta, en muchas disciplinas, en muchos de los ámbitos del conocimiento, no vive en el presente, no se lee en los diarios digitales, no aparece en Internet.

Venimos cambiando filosofía y estudio por google e Internet. Optamos por la velocidad de la banda ancha frente al poso del tiempo, de la maduración y del entendimiento. Somos ciudadanos de barniz, de una ligera capa de sentido común que se muestra suficiente para el tiempo que vivimos. Hemos perdido las referencias sólidas que nos hagan entender lo complejo de un tiempo y un mundo al que ya no domina el Hombre.

Este verano pasado llovió mucho, muchísimo, en Pakistán. La ONU nos estremecía cada día con datos sobrecogedores, miles de muertos, millones de desplazados. Sin lugar a dudas la mayor catástrofe natural que recuerdan aquellas tierras.

El Presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, lanzó un dramático llamamiento a la comunidad internacional en busca de una movilización global de ayuda. Quién sabe si esperaba una respuesta de la magnitud de la que meses atrás sorprendió a casi todos en Haití.

Sorprendentemente la ayuda no llegó como se esperaba. Los analistas políticos y sociales buscaban respuestas en las dificultades propias de la crisis, en la falta de fondos internacionales, o en cuestiones de alto calado geoestratégico de difícil comprensión para la sociedad media.

Conversando sobre esto con un grupo de amigos uno de ellos expuso un razonamiento sencillo y directo. Como sacado de un barniz de sentido común, encontraba otra explicación: “Occidente está de vacaciones”.

El eco vacío de “s.o.s.” pakistaní saturaba primeras páginas de diarios, abría las noticias de las tres y de las nueve. El comentario de mi amigo se tornó en pregunta personal, ¿será realmente que occidente está de vacaciones? ¿Puede ser “solamente” eso? ¿Habrá algo más?

Una de las bondades maravillosas de la “fiera tecnológica del siglo XXI” es que la opinión pública puede ser pública, puede ser libre, puede brotar al tiempo que se suceden los acontecimientos. Vuelta a los comentarios de las noticias, vuelta a Internet, vuelta a los foros abiertos. Leyendo entre las líneas de posiciones vehementes, de comentarios en ocasiones exagerados y no exentos de cierta violencia verbal, me pareció ver brillar de entre el barniz todavía fresco, algo de la luz de la verdad.

¿Y Oriente? ¿Estaba también de vacaciones?

En aquellos foros improvisados de Internet, el español medio se preguntaba algo y se lo respondía a sí mismo. ¿Dónde están los países orientales, árabes, asiáticos … cuando se producen este tipo de situaciones? ¿cómo ayudan y cómo apoyan los gobiernos, muchos de ellos multimillonarios, de estas regiones del mundo cuando el dolor llama a la puerta de una humanidad global en forma de tragedia?

Por las circunstancias geofísicas de la tierra, por casualidad, o por condiciones y preparación, las grandes catástrofes naturales o no castigan en Occidente, o no castigan como en el resto del planeta.

Clama occidente por la crisis, claman economías antes poderosas traspasadas ahora por la espada del déficit, del paro, de la línea del umbral de la pobreza… Y al tiempo claman las gentes de occidente, y sus entidades sociales en un grito de demanda a sus gobiernos para que no cancelen, cercenen o reduzcan las ayudas a la cooperación internacional.

Occidente es caprichoso, maquiavélico, interesado, manipulador… pero al tiempo, generoso en sus personas, comprometido en sus organizaciones sociales, en sus ONG´s, exigente ante sus gobiernos. ¿Y Oriente?, ¿Se moviliza?, ¿existe ese eco social responsable?

El barniz no me deja ver con claridad y me pregunto: ¿qué distingue a las dos civilizaciones? ¿qué las diferencia?

Se agolpan muchas preguntas que no sé responder. Preguntas para las que creo tener una idea clara y formada, pero débil en su argumentación.

¿Tendrá algo que ver en este universo de diferencias el pensamiento cristiano, origen de la cultura occidental? ¿Pudiera ser el actual movimiento social laico de ONGS y compromisos de estado la encarnación en nuestro tiempo de la misión cristiana?

¿Estamos más cerca de lo que pensamos, los “comprometidos” del siglo XXI, de una perspectiva cristiana de la ayuda al prójimo? ¿Va a resultar que en este ámbito el laicismo anticlerical bebe de las mismas fuentes que las doctrinas a las que a menudo desprecia?

Incapaz de responder, porque también yo soy barniz, pido ayuda, busco a quien sabe, y pregunto… Te animo a que lo hagas. El mundo no puede “parar” porque Occidente esté de Vacaciones… ¿Qué habría pasado si en lugar de llover en julio, hubiera llovido en febrero? ¿Qué habría pasado si en lugar de llover en Pakistán, hubiera llovido en Ecuador?


Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Páginas de un Diario. Septiembre 2010: "ONG´s en el disparadero"


Resulta difícil, y con frecuencia arriesgado, adentrarse en el mundo de los juicios de valor. Un mal paso, un descuido, un desliz literario o un comentario fuera de lugar y corre uno el riesgo de sentenciarse a sí mismo sin vista previa. Como mal menor, de ponerse en evidencia.

Cada acción que vemos, cada comportamiento humano, descansa en motivaciones que sólo alcanza a entender quien las protagoniza. En cualquier orden de la vida, sea cual sea, mientras los demás no intervengamos en primera persona, siempre seremos espectadores, en ocasiones de excepción, pero espectadores en cualquier caso.

Esta verdad nos aproxima al mirador de la prudencia. En menor medida al de la objetividad.

Tras más de ocho meses de un cautiverio inaceptable, sólo a la altura de las alimañas más despreciables que uno pueda imaginar, en agosto fueron liberados dos ciudadanos españoles de las entrañas profundas del Sahara.

¿Su delito? Adentrarse en tierra extraña con la idea de hacer llegar bienes de todo tipo a personas con todo tipo de necesidades. ¿Su pecado? Desoír los llamamientos internacionales de prudencia en determinadas regiones. ¿Su condena? Ocho meses de reclusión, de stress por la propia vida, de terror. ¿Sus consecuencias?...

No es prudente, por aventurado, pronunciarse por los motivos que llevaron a los dos ciudadanos españoles a emprender una ”caravana solidaria” de este tipo. Es normal, sin embargo, que cualquiera se lance al comentario y a la opinión sobre el desenlace de este suceso ya que, es en sí mismo un suceso, tiene un alcance mediático e implica a toda la ciudadanía en tanto que con el dinero de ésta se ha liberado a aquellos.

En los días calmos de verano son frecuentes las tormentas, sobre todo las mediáticas. La explosión de noticias, foros, debates, tertulias y opiniones saturó la capacidad asimilativa de todos. Pasamos por momentos de la política a la cooperación, de interpretar el pago como una rendición a valorar el esfuerzo de una pequeña ONG.

Corrieron ríos de tinta sobre el matiz local de la entidad, sobre el perfil empresarial / directivo de los llamados “cooperantes”. Su procedencia catalana, la proximidad institucional hacia la Generalidad de Cataluña, las fotos con los políticos de aquí y de allá, y la ausencia total de una identificación patria terminaron de hacer estallar el polvorín de opiniones en Internet.

Hace más de veinte años arrancó un movimiento no organizado, “más junior que senior”, de jóvenes occidentales que movidos por una mezcla de aventura, conocimiento de otras realidades y solidaridad se ponen en camino hacia lugares lejanos en declarado estado de necesidad. Muchos de nosotros hemos seguido durante años esta fórmula de “cooperación”, de conocimiento, de semilla de compromiso.

Todas las experiencias tienen algo bueno, todas dejan algo aquí y allí. Imposible cuantificar o medir el alcance en las personas o en los corazones. Es algo bueno en sí mismo, si se hace desde el respeto del otro, de aquel al que visitamos, desde la no imposición, con la mente puesta en entender y acompañar a quien nos acoge, y en la medida de lo posible, darle lo mejor de nosotros.

La caravana de “Barcelona Acció Solidaria” no puede ser mala en sí misma. Seguro que no lo es. Desconozco si es rentable y sale a cuenta organizar una logística como la que manejan para trasladar lo que trasladan. Sin embargo nos ha salido cara a todos. A todos los que vivimos para este mundo de la cooperación y para muchos de los que viven de él.

Las ONG´s tienen que ser inmaculadas en sus posiciones, no alinearse con la política, intentar ser autónomas en lo económico… No podemos permitirnos “patinazos” mediáticos fruto de una supuesta irresponsabilidad a la hora de elegir un itinerario. No podemos exacerbar el ánimo público promoviendo de inmediato una nueva caravana para honrar a los dos cooperantes.

Vivimos tiempos difíciles las ONG´s. Las verdaderamente independientes nos mantenemos por la buena voluntad de las personas, por la confianza de empresas y donantes. Pero la Sociedad no distingue. El estigma es para todos y en este mundo ya somos todos mayores y debiéramos ser todos responsables de nuestros actos.

La gente, en general, perdona si es ofendida, olvida y pasa página con facilidad… pero algo queda, algo queda de fondo. Algo de eso que trajeron los foros y los periódicos, eso de “pijos solidarios”, eso de “no paguemos rescate con mi dinero” …. Eso de “en qué se lo gastan las ONG´s”.

Portar la bandera de la Solidaridad exige algo más que ponerse en camino hacia un desierto. Requiere un compromiso completo en lo personal y en lo social. Requiere prudencia y conocimientos. Requiere independencia y Libertad. Llegado a este punto, en este mundo complejo y delicado, la buena voluntad no es suficiente.

Quizás lo sea para el acto de emprender. Los siguientes pasos siempre deben ir de la mano de la responsabilidad y el saber hacer. Nos jugamos mucho.

Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

jueves, 1 de julio de 2010

Páginas de un Diario. Julio 2010: "¿Y en verano? Achalay no para. Cambia el paso"


Aprieta el calor, los días se hacen interminables y quien más, quien menos, busca con la mirada la llegada de las vacaciones. Cada año tenemos la sensación de llegar más exhaustos, de haber dado un poco más que el anterior. Como si les faltara el aire, como después de un gran esfuerzo, nuestros pulmones de voluntario resuellan. Nuestras manos descansan en la cintura y nuestro cuerpo se inclina levemente hacia delante.

Achalay vive de sus voluntarios, de todos los que somos voluntarios. Vive de muchos trocitos de tiempo robados, pedidos prestados, al sueño, a la familia, al trabajo en ocasiones. Es fácil caer en el agotamiento y perder la perspectiva del largo plazo en el que trabajamos. Es importante, para preservar el ánimo, la salud, la familia y todo lo esencial que nos rodea y nos hace personas, que sepamos darle tiempo al tiempo, espacio a nuestras vidas y descanso a nuestras personas.

Con la Asamblea General de Socios del pasado mes de junio, la Junta Rectora de Achalay pasa la página de un curso escolar más y lo hace renovada por la decisión de sus socios de mantener la confianza intacta. Durante otros tres años, este Equipo de Voluntarios trabajará sin descanso para sembrar de esperanza las zonas grises de nuestro mundo.

¿Y en verano? No paramos, cambiamos el paso. Achalay nació en verano, nació de aquellos “viajes de verano”. Para muchos de los voluntarios de Achalay todo empezó un verano, con una experiencia, con una vivencia. Cada año se ha repetido este ciclo, de una forma natural, contagiosa, no buscada. Se acercan nuevos voluntarios dispuestos a partir rumbo a Brasil, a Paraguay, a Argentina o a distintos lugares de África. Ellos son Achalay, llevan nuestro nombre y nos traen, allá por septiembre, la energía necesaria para impulsar de nuevo la maquinaria.

Nuestro centro de Madrid vive días de campamento urbano de verano. Son días de jornada completa en los que el Equipo Educativo exprime su ilusión, su entrega y sus fuerzas para ofrecer a los pequeños de San Blas una alternativa de ocio y de integración.

Nuestros SEDAS, nuestros socios en destino, cuentan las horas que faltan para que los Voluntarios de Achalay les acompañen unos días, o unas semanas, en su ardua labor de cambiar el mundo cada día. Un acompañamiento que es Misión, y que es sin duda parte de la clave de nuestra forma de ser.

Querido lector, ya por lector Amigo, posiblemente vienes a nuestro lado desde hace tiempo, posiblemente compartes con nosotros cada día y cada actividad. Por eso, queremos compartir, contigo nuestro verano, nuestra calma, el tiempo que le dedicamos a los SEDAS, al campamento de los niños o a preparar el curso que viene con todo lo que ya se nos avecina.

Coge fuerzas con nosotros y recupera el aliento a nuestro lado, que el camino en el que estamos metidos, juntos, no acaba, siempre está ahí.

Feliz Verano, Feliz Descanso y nos vemos en septiembre…

Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España

martes, 15 de junio de 2010

Páginas de un Diario. Junio 2010 "El Diario de Achalay"


Noviembre de 2002. "Nunca creeré que Dios juega a los dados con el mundo"

Un pequeño y variado grupo de amigos y amigas, pasábamos unos días de descanso en tierras castellanas, tierras de grandes emprendedores, de aventura y entrega, y arropados por la dureza de su clima y lo sobrio de su esencia nos sorprendimos descubriendo como el mundo va un poco más rápido que nosotros, como la Vida nos pasa por encima con un regusto revanchista y el tiempo se parte el alma de risa cuando lo intentamos encerrar en esferas con agujas.

Era la primera vez que se hablaba entre nosotros de Achalay, o de algo como Achalay. Era el momento de empezar ese gateo, de poder mirar al destino, bueno, al menos al nuestro, y de advertirle de que fuera mezclando cartas.

Diciembre de 2002. "Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas"

Aprovechamos que sólo quedaban diez días para la Navidad, cuando parece que uno siempre desconecta las alarmas del individualismo y la rutina, para quitarnos las máscaras y darnos la oportunidad y el regalo de saber qué idea perseguía cada uno y cuál sería el punto de encuentro.

Encontrar, siendo quince, otros tantos planteamientos diferentes entorno a un ideal común, resultó una enseñanza, un esfuerzo de aceptación y en ocasiones una realidad difícilmente manejable.

Pero aquel día, de aquel mes, de aquel año que escribiera un cronista clásico, dimos el primer paso, percibimos las primeras dificultades del camino y apostamos por llegar juntos a cada hito, sabiendo que una cadena será siempre tan firme como el más débil de sus eslabones.

Enero de 2003. "Seamos esclavos de las Leyes para poder ser libres"

Decía el gran Lennon que "la Vida es todo aquello que nos va pasando mientras nosotros nos empeñamos en hacer nuestros planes". Y la Vida empezó su partida con nuestro recién nacido dándole buenas cartas, sólidos talentos y puntos de apoyo para empezar el camino.

Fueron días de entrega de ánimo, de regateo de voluntades, de trabajo en equipo y acuerdos de mínimos. Fueron días de borradores, de escritos y tachones, de punto y coma. Fueron días de sentir que las cosas deben ser como deben ser, de sentir conforme a procedimientos y Leyes. Fueron días de aprender el vértigo que produce cumplir la Ley.

Febrero y marzo de 2003. "La Paciencia puede atreverse a todo"

Y tras sembrar tantas inquietudes, tras remover cada uno su tierra personal donde sembrar las ideas del de al lado, la Vida volvió a marcar el ritmo y empezamos a caminar desorientados, quizás atribulados por tanto aluvión sin afirmar.

Pero seguimos caminando quizá sin saber muy bien hacia dónde pero sí por qué. Y aunque no intentamos definirnos, sino actuar, si tuvo cada uno la ocasión de saber y preguntarse si seguía en la aventura, en la ruleta.

Abril de 2003: "Siempre es más fácil dejar de hacer que hacer"

La primavera trajo la fuerza que nos robó el invierno, levantamos la cabeza y apretamos los dientes. Fue el momento del paso definitivo, del sí de cada uno, de la renuncia a lo que "tanto me costó que fuera mío para pasar a ser nuestro y juntos decidir a quien y por qué dárselo".

Hicimos el esfuerzo y la apuesta de ir más allá. De comprometernos con un mundo lejano al que no solíamos mirar con frecuencia. Y tras mucho gatear, con las rodillas descarnadas y las manos sucias, dimos los primeros pasos.

Achalay, muy sencilla, muy poco compleja, muy nuestra, muy tuya si la quieres, asumía el empeño de "mover voluntades", de "gestionar compromisos", de "realizar pequeños milagros anónimos, cotidianos, personales".

Mayo de 2003: "Las ideas mueven el mundo, pero no antes de transformarse en sentimiento" 

Y fue precisamente el sentimiento, el sentir hondo de un primer momento, el que nos llevó a las azoteas de la amistad para gritar a los nuestros que ya sabíamos caminar. Pero que caminando juntos se llega más lejos.

Es difícil convertir en pausados, instantes frenéticos donde las palabras corren más que las ideas, donde la pasión por contar puede más que la razón por acertar.

¿Y la ilusión? Con toda la que cabe en quince corazones desamueblados para la ocasión, invadimos los sentidos, la paciencia y casi la intimidad de aquellos a los que llamamos Amigos. No entendieron Achalay, lo palparon.


Junio y Julio de 2003: "El hombre sólo se conoce a sí mismo por la acción"

Es tiempo de ir sumando, de ir buscando compañeros de aventura, de aprender que cuanto más largo sea el viaje, más probable será que al llegar al destino, muchos de los caminantes fueran antes caminantes que compañeros de camino.

Es tiempo de aprender que ése es el don de nuestro camino y cuánto más si se fija por destino el seguir siempre en camino.

Quien de la nada camina contigo no llega a ser sorpresa sino historia nueva, aventura nueva y de seguro, curva, cambio de sentido y horizonte nuevo en el camino.

Y el paso de un gran grupo, poco a poco no solo levanta polvo, sino que marca un sendero.


Agosto y Septiembre de 2003: "Sé loco cuando la ocasión te lo reclame"

Es el mes de beber de las fuentes, de salir de la rutina, de reconocernos en la serenidad de un paseo de un atardecer o de una buena siesta. Es el mes en el que unos cuantos caminantes tomaron el atajo del otro lado del mundo y aprendieron el camino.

Estuvieron, vieron, conocieron, descubrieron y fueron amados. Adivinaron la esperanza entre las manos de la recién mamá. Conocieron al coraje de la pequeña estudiante que pelea en las fronteras de la Vida, y pierde cada día. Y esa misma Vida les tiró un guiño en cada una de esas personas que por motivos tan distintos deja lo mejor de su existencia en medio de ninguna parte.

Y al volver … uno pasa por loco, dos pueden pasar, tres y si son amigos … pero con el cuarto la locura se reserva el derecho de admisión. Es muy elitista y cuatro son multitud.

¿Pero quién está más loco? ¿Al que el corazón le late por que allá de los mares se lo pusieron en marcha, o al que no necesita ir para latir cada día? Son misterios del camino...

Ramón Pinna Prieto
Asociación Achalay España